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05-04-2026 Vol 19

Comunidades rurales de Sesquilé, Guatavita, Guasca, La Calera y Fómeque, firman acuerdos voluntarios para la protección del agua

En un esfuerzo sin precedentes por la seguridad hídrica de la región, las comunidades rurales de Sesquilé, Guatavita, Guasca, La Calera y Fómeque sellaron 12 acuerdos voluntarios y colectivos de conservación. Esta iniciativa, que une la voluntad de campesinos, el sector público y la empresa privada, busca proteger las áreas estratégicas que alimentan el Embalse de Tominé y el Páramo de Chingaza, vitales para el suministro de agua en la región.

El proyecto, denominado “Incentivos a la Conservación”, ha operado durante tres años con una inversión técnica y social superior a los $5.700 millones de pesos. A través de la articulación entre la Gobernación de Cundinamarca, la Alcaldía de Bogotá y el fondo de agua Alianza BioCuenca, se ha logrado la gestión de 3.706 hectáreas fundamentales para el ecosistema regional.

El valor de la comunidad y el Pago por Servicios Ambientales (PSA)

La estrategia no solo se queda en el papel; se traduce en bienestar para 106 familias de la zona. Bajo la metodología del Programa MiPáramo, se implementaron esquemas de Pagos por Servicios Ambientales (PSA), un mecanismo que compensa financiera y técnicamente a quienes cuidan el territorio. En total, se destinaron cerca de $1.700 millones de pesos en incentivos directos para las comunidades.

Andrés García, representante del acueducto Buenos Aires Bajo en La Calera, destaca el impacto directo en su vereda:

Este proyecto de reforestación, cercas vivas y tanques para el agua me pareció muy favorable… Contamos con el apoyo para un cambio de las válvulas en los tanques de reserva, el cual alimenta a doscientas cincuenta familias. Contribuyendo así al saneamiento de los tanques y facilitando el manejo y el lavado de estos”.

Una alianza por la resiliencia climática

La protección de nacimientos de agua, la restauración ecológica con especies nativas y la instalación de sistemas sépticos son solo algunas de las acciones ejecutadas. Para Adriana Soto, secretaria Distrital de Ambiente, estos resultados son prueba de una gobernanza fortalecida:

Los resultados confirman que este tipo de alianzas fortalecen la gobernanza e invitan a generar entornos de trabajo que articulan conocimiento técnico, trabajo social, competitividad local y desarrollo sostenible para las comunidades, además de la resiliencia climática de los territorios”.

Por su parte, Silvia Catalina Rey, directora de la Alianza BioCuenca, subrayó que este modelo es una “plataforma exitosa replicable y escalable” que integra a la academia y a socios como la Fundación Santo Domingo, Bavaria, Postobón y Femsa.

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