Si nos preguntamos, ¿con qué identificamos a Tenjo?, seguramente Juaica y Majuy aparecen en las respuestas. Sin embargo, en la mesa de trabajo del POT orientada al sector de Patrimonio y Cultura, desde el inicio los convocantes plantearon que allí no se iba a hablar de patrimonio natural. La sesgada visión del patrimonio, exclusivamente desde su faceta material y arquitectónica, enciende las alarmas de la comunidad.
En la etapa de diagnóstico de la revisión y actualización del POT de Tenjo, en el salón Multifuncional se realizó, el jueves 2 de julio de 2026, la Mesa Técnica de Patrimonio y Cultura, la cual se convirtió en escenario de uno de los debates más profundos de este proceso, al que –pareciera– le quieren meter el acelerador a fondo. Incluso en mesas de trabajo de veredas se compartió la pretensión inicial de generar el diagnóstico en 2 semanas.
No se trataba de un simple trámite administrativo de planeación; era una asamblea abierta sobre la memoria colectiva, la rurbanidad (una categoría teórica y territorial que define la disolución de las fronteras estrictas entre lo urbano y lo rural) y el derecho a decidir el futuro de un municipio que se resiste a ser devorado por la urbanización desmedida de cemento.
Como se ha reportado previamente, el municipio se encuentra hoy en un limbo jurídico crítico. Tras declararse en agosto de 2025 la nulidad del Acuerdo 10 de 2014 por parte de los jueces, debido a complejidades en la interpretación de la compilación normativa hecha en el Acuerdo 9 de 2011, Tenjo se vio obligado a regresar a la vigencia de la norma de 2011. Esto ha forzado a la administración actual a iniciar un proceso de “revisión y ajuste general” del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), lo que implica, en la práctica, estructurar una norma casi desde ceros.
En la etapa de diagnóstico se ha convocado, sobre las horas y aún sin un cronograma anticipado, a ciertos sectores y veredas del municipio para recoger las propuestas, críticas e inquietudes de la comunidad frente a la norma de 2011, para posteriormente avanzar hacia la fase de formulación de la nueva carta de navegación territorial.
Para la mesa de Patrimonio y Cultura, el debate técnico está liderado por la Secretaría de Planeación municipal, representada en la mesa por Sebastián García (ingeniero y líder del proceso), Óscar Navarro (arquitecto urbanista), así como los cartógrafos del proceso. Del otro lado, como puente institucional y comunitario, intervino Diana Carolina Rojas Gutiérrez, Directora del Instituto de Cultura y Turismo de Tenjo. La comunidad estuvo activamente representada por líderes, vigías del patrimonio, ciudadanía –con destacadas participaciones de Elizabeth Acero y Ángela Rocío Leguizamón–, así como representantes de colectivos y veedurías ciudadanas.
Los vacíos en debate: la dictadura de la norma vs. el territorio biocultural
El punto más álgido de la jornada radicó en una desconexión conceptual e institucional profunda. Por un lado, el equipo de ingenieros y arquitectos de la administración expuso la ‘Jerarquización de Determinantes’ fijada por la legislación nacional (Ley 388 y Ley 2294).
En esta pirámide jurídica, las determinantes ambientales ocupan el Nivel 1 (gestión del riesgo, cambio climático, directrices de la CAR); las Áreas para la Protección de la Producción de Alimentos (APPA) se ubican en el Nivel 2; y el Patrimonio Cultural se sitúa en el Nivel 3, limitado a lo que incluye el Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) adoptado en 2010 mediante la Resolución 030 del Ministerio de Cultura. El Nivel 4 lo ocupa la infraestructura básica, donde ya aparece en etapa de factibilidad la conexión férrea entre el Regiotram de Occidente y el del Norte cruzando por el municipio.
De acuerdo con la comunidad, las APPA representan una oportunidad institucional invaluable y una herramienta clave para blindar y defender la vocación agrícola de Tenjo. Sin embargo, se cuestiona si esta vocación está recibiendo la importancia que merece, ya que la administración sostiene una narrativa donde las APPA son vistas simplemente como una resolución de bajo efecto real, argumentando una baja rentabilidad agropecuaria Con este enfoque, el territorio se está pensando exclusivamente bajo la lógica del “negocio”, demostrando una nula voluntad política para proteger estas áreas. Hoy en día hay varios casos de terrenos, en la APPA de Tenjo, que están siendo loteados para la construcción, en veredas como Chúcua, entre otras.
Asimismo, la lectura del patrimonio por parte del equipo formulador es supremamente limitada. Al inicio de la exposición, los funcionarios afirmaron de forma restrictiva que el patrimonio corresponde casi de manera exclusiva al “centro histórico” del municipio. La comunidad y el Instituto de Cultura refutaron este enfoque, exigiendo una visión integral que entienda que el patrimonio es tanto natural como cultural, abarcando bienes, prácticas, manifestaciones y lugares con un profundo valor simbólico e identitario para la comunidad.
Desde la perspectiva comunitaria y del propio Instituto de Cultura, esta categorización fragmenta el territorio. Mientras el equipo de planeación argumentó que el patrimonio natural pertenece exclusivamente a la mesa ambiental (Nivel 1), la comunidad defendió con vehemencia el concepto de “patrimonio integrado” o “biocultural“.
En su intervención, la directora del Instituto de Cultura y Turismo de Tenjo, Diana Carolina Rojas Gutiérrez, explicó cuál es su lectura de los intereses de la población tenjana desde su labor en sector cultural:
“Hablar de lo biocultural significa que nosotros tenemos que pensarnos nuestras prácticas artísticas y culturales afectadas por el entorno: la montaña, el clima, el suelo, la producción agrícola… El territorio está arraigado, de verdad tengo que decirlo, que lo he trabajado a lo largo de Colombia, pero yo nunca había visto territorio tan, tan presente lo natural“.
Por su parte, Constanza González, agricultora de base orgánica complementó esta postura cuestionando las fronteras estrictas de la norma:
“La norma puede tener esa falacia que no incluyen y exigen, la normatividad está desprendida de una falencia de entender la naturaleza como una determinante ambiental, como escenario ecosistémico natural… ¿Cuál es el desafío en el POT? ¿Qué desarrollo vamos a generar para conservar?“.

El limbo del patrimonio arqueológico e inmueble
Otro vacío crítico evidenciado es el estado de protección del arte rupestre y la vivienda tradicional. En 2015, mediante un inventario técnico, se identificaron 24 abrigos rocosos con pictogramas en el municipio. Sin embargo, la administración señaló que al no estar formalmente registrados y reportados con declaratoria oficial ante el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), el POT no puede aplicarles de manera directa restricciones severas o normativas de protección excesiva, sino que figuran como puntos meramente indicativos.
Esta postura técnica fue aclarada de inmediato por Lorena Bernal, antropóloga quién afirmó sobre el patrimonio arqueológico: “Lo que pasa es que no seguimos el orden lógico, no necesita ser declarado, ya es un bien de interés cultural, de orden nacional. Entonces, en esa medida, los pictogramas ya tienen una protección nacional por ser reconocidos, y creo que en la normativa está un aislamiento de 100 metros”.
Una problemática similar sufren las casas pajizas (viviendas tradicionales con techos de paja). Aunque están enunciadas de forma explícita en el PEMP de 2010, se reconoció que “no hay una línea base o no hay un nivel de detalle que especifique bajo qué criterios se declara una casa pajiza como bien de interés cultural“, explicó Gustavo Sánchez, funcionario de la oficina de Planeación de Tenjo, lo que ha generado tensiones actuales con constructoras del sector en casos específicos como la casa pajiza que se encuentra el interior del Conjunto Residencial El Recreo, que le pertenece a Prodesa.
El fantasma de la expansión urbana y el cemento
El crecimiento inmobiliario desbordado es la principal preocupación de las y los tenjanos. Durante la mesa se recordó que el POT anulado de 2014 incrementó el suelo urbano y de expansión en un 63% con respecto al acuerdo de 2011. Los sectores comunitarios exigen de forma unánime frenar la masificación constructiva en las partes altas de las montañas y revisar drásticamente los polígonos de expansión y los planes parciales adoptados en la década pasada.
Frente a esto, el ingeniero Sebastián García aclaró que la propuesta de la administración apunta a volver a consolidar el perímetro urbano previo y evaluar con cautela los planes parciales, advirtiendo que la presión de los propietarios privados que exigen suelos de expansión siempre emerge en estos procesos de ordenamiento. La comunidad también hizo el llamado a defender la línea de ‘Tenjo Ciudad Jardín’ contemplada originalmente en el PEMP para garantizar franjas de transición rurbana y mitigar el impacto demográfico.
¿Cuáles fueron los acuerdos interinstitucionales logrados por la comunidad?
Para evitar que el patrimonio siga desvaneciéndose mientras se redacta la norma, se definió hacer una nueva mesa de trabajo que parta con los insumos sobre cultura y patrimonio del municipio, más allá de lo arquitectónico, y para esto se desprenden compromisos puntuales como:
- Institucionalización de los Laboratorios de Patrimonio Integrado (Lapit): Se acordó incluir dentro del marco normativo del nuevo POT la figura del laboratorio gestado por el Instituto de Cultura, el cual articula el patrimonio cultural y natural, inmaterial, arqueológico, mueble e inmueble como un ecosistema tejido y no como parcelas aisladas.
- Consolidación de la Lista Indicativa de Bienes de Interés Cultural (LIC-BIC): El compromiso es dejar trazada en el POT la ruta técnica y los recursos para que el municipio pueda agilizar inventarios, caracterizaciones y declaratorias de una amplia variedad de bienes de interés cultural (materiales, inmateriales y diversos testimonios de identidad) sin limitarse exclusivamente a construcciones tradicionales y sin depender de la lentitud burocrática nacional.
- Actualización del PEMP: Al cumplir 16 años de vigencia, el Plan Especial de Manejo y Protección que cobija a 271 predios del casco urbano está desfasado frente a la realidad económica actual. Gustavo Sánchez y el equipo técnico confirmaron que dejarán como recomendación obligatoria de empalme institucional su actualización prioritaria para el siguiente año.
- Enfoque interdisciplinario y de género: La comunidad y las voceras emitieron un enérgico llamado a la acción para que el equipo formulador de Planeación, compuesto exclusivamente por hombres ingenieros y cartógrafos, incorpore a profesionales de las ciencias sociales y humanas, garantizando además una representación femenina real en la toma de decisiones técnicas.
El POT no lo definen los consultores ni los planos aéreos de los técnicos; lo define la apropiación social. Desde Cultura en Vivo extendemos la invitación a toda la comunidad a sumarse a las mesas territoriales pendientes, a participar y exigir una metodología abierta de cartografía social. De igual manera, la comunidad pidió transparencia en el proceso, dado que es limitada la información institucional sobre el mismo.