En 2022, mi hermana Valentina Defelipe decidió contar Tenjo en audio. Así nació Contándonos Tenjo, un pódcast para viajar por las memorias y los sentires de quienes hemos crecido, llegado o echado raíces en este pedazo de Sabana de Cundinamarca. Uno de sus episodios se lo dedicamos a los guardapapeles: esas personas que guardan en un cajón el recorte de prensa, la foto del abuelo o la carta que nadie más se acordó de conservar. Por ellas, buena parte de la historia del pueblo no se perdió.
Cuatro años después, esa idea inspiró un nuevo trabajo de campo, esta vez desde el rol de esta ‘bogotenjana’, que lleva casi 15 años deambulando el entorno tecnológico con una perspectiva territorial. Con el apoyo del Portafolio de Estímulos ArTenjo 2026 del Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Tenjo, hicimos el levantamiento del Archivo Histórico de la Biblioteca Municipal Isabel Murillo de Luque. Y lo digo en plural porque no lo hice sola.
Un archivo que empezó por los huesos
Hasta este año, la Biblioteca no tenía un archivo histórico formalmente hablando, tenía archivos, claro que sí, pero ese es otro asunto. Si alguien llegaba con una colección de fotos de su familia, no existía un proceso para recibirla, organizarla y guardarla. Ese era el vacío que había que llenar.
Para eso trabajé de la mano de María José Duarte y Daniela Meneses, historiadoras de la Universidad Nacional de Colombia. Con ellas hicimos primero un diagnóstico: qué había, qué faltaba y qué se necesitaba. Revisamos el marco legal y los lineamientos técnicos para responder preguntas que parecen sencillas, pero no lo son. ¿Cómo se crea un archivo histórico? ¿Qué pasos hay que seguir para recibir un documento donado? Todo eso quedó sintetizado en los documentos que hoy le permiten a la Biblioteca recibir, organizar y almacenar lo que la comunidad le entregue.
El proceso tuvo cuatro etapas. Empezamos por la planeación, que fue como armar el esqueleto del archivo con sus lineamientos y su marco teórico. Luego vino la identificación de los documentos históricos que resguardaba la Biblioteca. Después los sistematizamos y, por último, los digitalizamos y los guardamos en cajas especiales de conservación para que lleguen en buen estado a las próximas generaciones. El archivo, con sus cajas y sus documentos de funcionamiento, se entregó oficialmente al equipo de la Biblioteca, liderado por Marcela Sierra, que desde ahora es su custodio.
Lo que encontramos en las cajas
Hay de todo. Está el diario que Juliano Horacio Correa Correa escribió entre 1915 y 1936, en el que dejó máximas para sus hijos, anotaciones sobre lo que pasaba en el Concejo Municipal y hasta una lista de las personas que consideraba bondadosas. Está también Los límites de Tenjo, la compilación sobre la disputa con Cota por las tierras de El Estanco, La Punta y Santa Cruz, un pleito en el que en 1933 intervino nada menos que Jorge Eliécer Gaitán en representación del municipio.
La familia Ancízar dejó un álbum de 249 fotografías con paisajes de El Recreo y del camino hacia el Resguardo de Indígenas. Isabel Ancízar, por su parte, guardó en un cuaderno los obituarios y recortes con los que el pueblo se despedía de su gente. Y en 1991, María Cecilia López Álvarez escribió Tenjo Muisca, una investigación que nos devuelve a los topónimos del siglo XVI y a la figura de Bachué.
Lo que vimos en la socialización
Si algo nos quedó de la jornada en la Biblioteca es que a la gente le gustan los documentos, aunque no siempre sean conscientes de ello. Hubo asombro frente a la letra de don Horacio y frente a un plano dibujado a mano. Hubo alegría cuando alguien reconoció un paisaje o un apellido. Hubo también nostalgia, la de quienes recordaban el bus de la carretera a Tabio o el Festival de Teatro.
Y sobre todo hubo orgullo. Ese orgullo de saber que esta memoria es colectiva, que es herencia y que nos toca a nosotros convertirla en legado. Un archivo no es el pasado guardado, es el presente que todavía no ha terminado de contarse.
Si no alcanzó a ir a la exposición
Una selección de estas piezas estuvo expuesta en la Biblioteca y la compartimos en las jornadas de socialización. Si no pudo acompañarnos, no se preocupe: todas las piezas están publicadas, una por una y con su historia, en la cuenta de Instagram de Contándonos Tenjo.
Pero la invitación de fondo es otra: vaya a la Biblioteca. Allá puede consultar el archivo y también el fanzine que hicimos para el proyecto. Ahí explicamos qué es un archivo y cómo saber si lo que usted guarda en su casa puede hacer parte de él. Al final hay un mapa muy especial, con la Serranía del Majuy y los ríos del municipio, que no les voy a mostrar aquí porque la idea es que vayan a verlo.
Y si en su casa hay fotos, cartas o documentos viejos de Tenjo, llévelos. Marcela y su equipo ya tienen las herramientas para recibirlos, organizarlos y guardarlos como se debe (debemos probar, testear, que el proceso que formulamos funciona). Esta es apenas la primera parte, y la idea es que el archivo siga creciendo con lo que aporte la comunidad.
Este es apenas uno de los archivos de Tenjo
Ahora, es importante dejar claro que el archivo de la Biblioteca es solo una de las piezas del rompecabezas. En Tenjo existe el Archivo Central de la Alcaldía, donde reposa la memoria administrativa del municipio. Está el Archivo del Concejo Municipal, con las actas y debates que fueron dando forma al pueblo. Y está el Archivo de la Iglesia, que seguramente es el más valioso de todos, porque en los libros parroquiales quedaron registrados bautizos, matrimonios y defunciones de generaciones enteras de tenjanos, desde mucho antes de que existieran los registros civiles. ¿Cómo se están conservando? Hablamos del Patrimonio de nuestro municipio, es algo a prestar atención.
Por eso el reto para el municipio es enorme y va mucho más allá de escanear papeles. Hay que formar a quienes cuidan estos fondos para que sepan cómo manipularlos y describirlos. Hay que conservarlos en condiciones adecuadas, lejos de la humedad. Y, sobre todo, hay que lograr que la comunidad se apropie de ellos, porque un archivo que nadie consulta termina siendo un depósito.
Lo que aprendí de Mompox
Este proyecto tiene una inspiración que viene del Caribe. Como periodista de tecnología, he podido conocer de cerca la apuesta de la Gobernación de Bolívar por Mompox gracias al trabajo de Nohora Mercado Caruso, ingeniera de sistemas, investigadora y Secretaria TIC del departamento. Para ella, como le dijo al Ministerio TIC, “Mompox demuestra que la tecnología puede transformar territorios patrimoniales en referentes de desarrollo inteligente”.
Con la experiencia de Mompox (una ciudad inteligente así reconocida y premiada) entendí que la memoria activada por tecnología es una forma de cuidar el territorio. El Archivo Histórico de esa ciudad, con documentos de 1710 a 1968, ya fue digitalizado en 46.591 imágenes dentro del programa de archivos en riesgo de la Biblioteca Británica. Entre ellos hay protocolos notariales, registros de defunciones y actas del Concejo Municipal del siglo XIX. Si una ciudad patrimonial a orillas del Magdalena pudo abrir así sus papeles, ¿por qué Tenjo no?
¿Y si los archivos de Tenjo pudieran hablar entre sí?
Me permito soñar un poco más. En el mundo de la tecnología existe una palabra que suena complicada, pero que usamos todos los días sin darnos cuenta: interoperabilidad. Es la capacidad que tienen sistemas distintos, de entidades distintas, para comunicarse y entenderse entre sí.
El mejor ejemplo lo tenemos en el bolsillo. Desde octubre de 2025 funciona en Colombia Bre-B, el sistema de pagos inmediatos del Banco de la República. Gracias a él, una persona puede enviar plata desde su banco a alguien que tiene cuenta en otro banco o en una billetera digital, y el dinero llega en segundos usando una “llave”, como el número de celular. Cada banco sigue manejando sus propias cuentas, pero todos aprendieron a hablar el mismo idioma. Según el Banco de la República, a enero de 2026 ya interoperaban 218 entidades.
Con los archivos podría pasar algo parecido. Cada institución seguiría cuidando sus propios documentos, pero si todas los describen con los mismos estándares, una persona podría buscar “Correa” o “La Punta” en un solo lugar y encontrar resultados de la Biblioteca, del Concejo, de la Alcaldía y de la parroquia al mismo tiempo.
Esto ya existe a otra escala. La Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano, impulsada por la Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica (Abinia), reúne en un solo buscador las colecciones digitales de bibliotecas nacionales como las de Colombia, México, Perú y España. Cada biblioteca conserva sus documentos en su propio sistema, pero comparte las descripciones con un formato común (Dublin Core) y un protocolo de intercambio (OAI-PMH). Cuando alguien encuentra un documento, lo consulta directamente en la biblioteca que lo custodia.
En Colombia, el Archivo General de la Nación planteó hace más de una década la idea de una Red Nacional de Archivos Históricos, cooperativa y descentralizada, en la que archivos públicos y privados se “articulen, integren e interconecten mediante el uso de tecnologías de la información”. ¿Por qué no pensar Tenjo como un pequeño nodo de esa red?
La historia de Tenjo se sigue contando
Primero la contamos en audio y ahora la cuentan los archivos. Mañana podría estar conectada en un solo lugar para que cualquiera la consulte. Pero nada de eso pasa sin la gente. Los guardapapeles de ayer nos dejaron este archivo, y los de hoy somos quienes decidimos si lo seguimos alimentando.
Así que vaya a la Biblioteca, consulte, done y comparta. Gracias a María José, Daniela, a Marcela y al equipo de la Biblioteca, y a todas las personas que llegaron a la socialización –con quienes compartimos un tradicional masato con garulla tenjana- y quienes venían con curiosidad y con ganas de saber más. ¡Gracias a cada guardapeles! Tenjo tiene mucho más para contar.